
ANTES DE INICIAR LOS TRABAJOS DE
PLANTACIÓN
Es
importante saber:
En la mayoría de los casos y aunque el terreno sea propiedad
privada, no se puede plantar cualquier tipo de árbol.
Existen normas de tipo local que limitan las especies
forestales a introducir en un determinado territorio (Planes Rectores de Uso y
Gestión, Planes de Ordenación Urbana, etc.).
También existe otra normativa sobre “distancias legales de
plantaciones forestales”, que regula la distancia a la que se puede plantar un
árbol con respecto a otras propiedades, vías de comunicación, tendidos
eléctricos, línea de costa, cauces fluviales, gasoductos, bienes de interés
cultural, etc.
Para realizar una gran plantación suelen ser necesarios
ciertos trámites administrativos (solicitudes, estudios preliminares de impacto
ambiental, proyecto técnico, etc.)
VAMOS A
PLANTAR UN ÁRBOL
Pasos a seguir:
1º Informarse bien
Para comprobar qué
especies forestales pueden plantarse en nuestra finca y las distancias de plantación
que hay que respetar.
Nos podemos informar
en la Oficina Comarcal, consultando a los Agentes
Forestales, y en el
Ayuntamiento, consultando el Plan Urbano del municipio (P.G.O.U.) o en su
defecto las normas subsidiarias en vigor.
2º Seleccionar la especie adecuada
Es muy
importante elegir bien la especie de árbol que queremos plantar en función del
lugar.
Si queremos
que nuestro árbol esté sano deberemos tener en cuenta sus requerimientos. No
todos los árboles crecen en cualquier sitio, cada especie tiene sus preferencias
y necesidades. Algunos árboles se desarrollan mejor en lugares fríos y húmedos,
otros prefieren los enclaves más soleados y secos, etc.
El tipo de
suelo también es otro factor importante. Los suelos pueden ser más menos ácidos o básicos dependiendo del tipo de
sustrato, caliza, cuarcita, arcilla, turba, etc. También es importante la
textura, si el suelo es más o menos arenoso o compacto, y la cantidad y tipo de
nutrientes que pueda haber y su disponibilidad para la planta.
Por otro
lado tendremos que tener en cuenta la influencia del árbol en el entorno y las posibles
consecuencias cuando este crezca. Cada especie crece de una manera y necesita
su espacio y sus cuidados (poda, riego, etc.). Por ejemplo: no deberíamos plantar
árboles entre el sol y una huerta porque cuando crezcan van a dar sombra no deseada.
Tampoco sería recomendable plantar árboles muy cerca de tuberías enterradas o
desagües ya que en un futuro las raíces podrían romperlos. Algunos árboles
pueden llegar a crecer mucho en altura y sus ramas pueden afectar a tejados o
incluso en días de fuerte viento romperse y caer encima de alguna construcción.
Tampoco
sería recomendable plantar especies tóxicas para el hombre en lugares con
presencia habitual de niños pequeños, como por ejemplo los tejos o los acebos
en un colegio.
3º Despejar el terreno
Una vez
seleccionado el lugar y los árboles que vamos a plantar, es conveniente
“rozar”, es
decir, despejar el terreno o desbrozar la vegetación que pueda crear competencia
al pequeño arbolito en su entorno inmediato durante los primeros años.
4º Cavar el hoyo de plantación
Una vez
rozado deberemos preparar el suelo para facilitar el arraigo y la primera etapa
de desarrollo de la planta, es lo que se denomina “ahoyado”.
Es bueno
hacerlo con antelación, si puede ser dos meses antes de plantar, ya que con el
tiempo mejoran las propiedades de la tierra. El hoyo deberá ser lo suficientemente
profundo y ancho para proporcionar a la planta suficiente tierra removida que
facilite el arraigo inicial y acumule la humedad necesaria para que las nuevas
raíces se establezcan. Se recomienda que los hoyos de plantación tengan unas
dimensiones de 40 x 40 x 40 cm y que la tierra extraída se devuelva al hoyo
libre de piedras, raíces, palos, etc., procurando que esté lo más suelta posible.
Si vamos a
plantar varios árboles dejaremos como mínimo 3 m de distancia entre los
agujeros para que los árboles puedan respirar y recibir bien la luz.
5º Plantar
La
plantación consiste en la correcta instalación de la planta en el suelo.
El pequeño
arbolito puede venir del vivero con su cepellón o con la raíz desnuda. Es más
aconsejable utilizar plantas con cepellón ya que este proporciona una pequeña reserva
de nutrientes y de agua. Antes de plantar es importante humedecer bien el cepellón,
por lo que se puede sumergir brevemente en agua. Esto actuará de reserva
hídrica.
En el hoyo
de plantación, que estará relleno de tierra suelta y removida, se abre un pequeño
agujero en el que se introduce el cepellón o la raíz, de manera que la planta quede
totalmente recta, apretando la tierra de alrededor de la planta primero con el puño
y posteriormente con el pie, cuidando que no queden bolsas de aire alrededor del
cepellón.
6º Abonar
Si el suelo
es pobre puede abonarse con un compuesto de nitrógeno, fósforo y potasio,
siendo el más aconsejable para los suelos forestales de Asturias un abono de
liberación lenta tipo 8:24:16.
El abono no
debe tocar la raíz, para eso hay que disponerlo a unos 20 cm de la planta y un
poco enterrados. Un exceso de abono puede ser contraproducente, siendo
preferible abonar de menos que de más o no abonar. Se recomienda como máximo
unos 50 -75 gramos por planta
Es muy
importante que el pequeño arbolito quede enterrado justo hasta el cuello de la
raíz.
7º Proteger el árbol
Después de
plantar puede ser conveniente proteger el árbol frente a la acción de animales
herbívoros que lo puedan comer o ramonear u otros animales domésticos que
puedan dañarlo. Un buen sistema es la protección individual, por ejemplo rodeando
al árbol con una malla o rejilla de 1 m de altura y sujeta con bridas a un poste
o tutor clavado en el suelo.
El objeto es preservar la naturaleza y el medio ambiente, ¿no lo crees?
"Cuando plantamos árboles, plantamos semillas para la paz y la esperanza".
(Wangari Maathai)





lije porque me gusto y ahora quiero plantar un árbol, buenos consejos, c kumamon
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